domingo, 28 de noviembre de 2010

HUYENDO DE LA REALIDAD

HUYENDO DE LA REALIDAD.

Era ese chico, el que había visto en la cafetería, me estaba siguiendo.
--Jeanette cuando cuente tres tenemos que correr de aquí—Le indique con un tono de histeria en la voz—Así que prepárate.
--¿Pero por qué?—Inquirió asustada— ¿Qué pasa?
--Nada—La hale por el brazo—Tú solo hazme caso ¿Está bien?
--Ok
--Mira, ahora tú solo sigue cada indicación que te dé—Me acerque a ella simulando que le hacia un comentario referente a las bolsas que se mostraban en el aparador—Mira ese tipo acechándonos, como todo un depredador sexual
--Diana me estas asustando—Se aferró a mi brazo derecho--¡Vámonos de aquí ya!
--No. No podemos huir así, sería muy evidente—La abracé—Así que actúa lo más natural posible
--Está bien… Lo intentaré—Tomó mi mano y suspiro—Cuando tú digas
--Ok, intenta fingir que no te gusto nada del aparador—Pude notar mediante el reflejo que el tipo se acercaba cada vez más a nosotras, así que era urgente subir, para pedir su ayuda—Se inicia la cuenta regresiva ahora mismo amore.
--Tres
--No, no. No lo digas así se escucha muy evidente—Apretó un poco mi ante brazo—Piensa en otra forma.
--Está Bien, lo diré de otra forma
--Ok—Sonrió—Estaré lista
--Ready
Jeanette sonrió. Ella sabia captar mis indirectas muy directas, sabia a que me refería diciendo “Ready”.

--Set—Menciono ella.
--Go
Corrimos despavoridas por las escaleras eléctricas, sin importarnos nada a nuestro paso. Una ancianita se nos quedo viendo feo, porque al correr a su lado le habíamos tirado su bolsa llena de brassieres. Pero era urgente huir a costa de la ropa interior de cualquier persona, así fuera de la tercera edad o no.
Cuando llegamos a la cima de las escaleras, buscamos a un oficial de seguridad del establecimiento, pero no lo encontramos. Ese gañan se acercaba cada vez más a nosotras, nos pisaba los talones.
Estaba absolutamente segura. Si ese tipo se acercaba más yo haría justicia por mi propia mano. No estaba dispuesta a permitir que le hicieran daño a Jeanette, por ninguna razón. Y mucho menos si yo estaba presente. Era un hecho, el sé acercaba terminaba invalido o eunuco.
Tomé de la mano a Jeanette y me dirigí a la tienda más cercana. Nos metimos en ella.
--Aquí estaremos a salvo—Trate de recuperar el aliento, correr con unos tacones de 15cm de alto por escaleras eléctricas me había dejado exhausta—Hay que buscar a un oficial de seguridad aquí.
--¿Y si no hay?—Jeanette tosía, también estaba exhausta— ¿Qué vamos a hacer si no hay ninguno?
--Debe de haber uno—Estaba sujetándome de lo que tenía a la mano, sentía que me iba a desmayar—Dime ¿En que tienda de prestigio, como esta no hay en cada establecimiento un policía, para cuidar que no se roben nada?
--Pues… --Se quedo pensando—Tienes razón debe haber aquí un policía. Hay que buscarlo
--Si
Ambas caminamos por la tienda. ¿Cuál era? No sé solo me introduje en ella sin ver, así que seguí caminando con Jeanette. Pude notar que había varios vestidos y ropa de moda. Pero no Logré identificar que tienda era.
--Hunny, mira allí hay un policía—Me halo de la blusa— ¡Vamos, vamos!
Estaba distraída, tratando de identificar la tienda, así que no le hice mucho caso a Jeanette, al parecer la ignore.
--¡Diana!—Me grito desde el otro lado de la tienda— ¡Que vengas te digo!
Acudí lo más rápido posible que mis tacones me permitían.
--Mande—Trate de poner mi mejor cara— ¿Qué pasa Jeanette?
--Mira, encontré a un policía, hablemos de lo que nos paso
--Si—Me quede pensando—Empieza tu primero.
Jeanette se acercó al policía. Y se planto delante de él
--Hola—Sonrío— ¿Podría hablar con usted?
--Claro—Declaro él
--Mire—Jeanette comenzó a relatar—Allí abajo en el estacionamiento, mientras mi amiga y yo veíamos las bolsas del aparador de Louis Vuitton, un tipo extraño se nos acercó y nos comenzó a seguir.
--¿Enserio?—Parecía que el policía ignoraba lo que decía Jeanette— ¿Y después que pasó?
--Pues—Interrumpí a Jeanette
--Pues, el caso es que ese tipo, tiene una cara de ratero, y es un gran riesgo para su tienda señor, lo más recomendable es que de parte de esto a el equipo de seguridad—Tenía que decir eso, o ese policía no haría caso de lo que le estábamos relatando—Realmente debería hacerlo—Traté de que mi voz transmitiera un tono de intriga para que él actuara y se asustara—Imagine que ese tipo entre a esta tienda a robar. ¿A quién le echarían la culpa? A usted. Así que yo en su lugar actuaria.
Jeanette continúo mi idea de asustar al policía.
--Claro que si usted… --Dejó al policía en suspenso
--¿Qué si yo qué?—Ya se notaba un tono de paranoia en su voz—Dígame que si yo qué…
--Pues… --Me quede callada
--Dígame señorita, dígame—Empezó a cambiar el aspecto de su cara, se notaba pánico en ella, no era mi intención asustarlo pero era la única forma de hacerlo reaccionar— ¡Por Favor Dígame!
--Está bien—Accedió Jeanette a decirle algo al policía—Seria de gran ayuda tanto para usted como para nosotras que tomara su radio y comunicara a la base de seguridad lo que le dije. Porque si no usted ya sabe que pasaría. Ese tipo podría robar aquí. Así que usted decide.
El policía inmediatamente, entro en su pequeño cubículo y busco entre sus cosas su radio. A mi parecer la idea de hacerlo sentir mal había funcionado.
Mire a Jeanette tratando de darle a entender con mi mirada que todo había salido perfecto.
En ocasiones había llegado a pensar que, me entendía de una forma muy especial con Jeanette, ella siempre que le lanzaba miraditas y demás me entendía. No necesitaba preguntar o que yo le dijera las cosas. Había una comunicación más allá de lo normal. O algo por el estilo.
Me devolvió la mirada.
El policía al fin había encontrado ese radio y comenzó a buscar la frecuencia.
Su radio emitía un sonidito bastante ensordecedor.
--Por favor pare de hacer eso—Le suplique, sentía que mis oídos sangrarían—Es molesto
--Si perdón señorita, es que no encuentro la frecuencia—Siguió moviendo la perilla del radio—Listo ya la encontré
--Está bien entonces llame a sus jefes—le ordeno Jeanette—Que su radio hiere los oídos de mi amode.
Le lanzó una mirada de odio.
El policía obedeció y estableció la comunicación.
--Jefe, aquí guajolote caído, ¿me copia?—Se escuchaba interferencia— ¿Me copia?
--Aquí águila calva, ¿Qué pasa?
--Pues con la novedad que hay un sujeto extraño en la zona de estacionamiento-Louis Vuitton
--¿En esa zona?—Se oía alguien riendo al fondo—Tengo a Domínguez trabajando allí, no me ha reportado nada.
--Lo que pasa jefe es que el sujeto extraño, correteo a unas muchachitas hasta la tienda.
--¿En qué establecimiento estas?
--Pues ahorita estoy en la tienda de Hugo Boss
--Ok, mandaremos refuerzos, cambio y fuera.
Puse los ojos en blanco, los códigos para identificarse eran tan graciosos que me estaba costando mucho trabajo no reírme de ellos.
--Listo mis lady’s, ya le comunique al jefe su cuestión—Sonrío y dejo al descubierto su dentadura a la cual le hacían falta los dos dientes de enfrente—Ya pueden estar tranquilas y seguir comprando.
--Gracias—Dijimos al unisonó—Pero que gentil es usted—Sonreímos fingidamente—Seguiremos comprando.
--Ya saben aquí estoy para servirles.
Jeanette me lanzó una mirada y me dirigí hacia donde ella. Caminamos hasta donde estaban los sacos para caballeros.
--¿Tú crees que si le hagan algo a ese acosador?—Me miró a los ojos, casi como si quisiera escudriñar mi alma—Porque al parecer a ti te molesto mucho que nos siguiera
--Pues—Pensé en que era lo que le iba a contestar, cuando me miraba así era porque sospechaba algo—Yo creo que ni siquiera lo van a encontrar
--¿Por qué dices eso?—Simulo que le interesaba un saco negro, y me miraba fijamente—Anda dime
--Pues porque, el guajolote caído jamás me pregunto cómo era el susodicho
--Tienes razón—Miro por encima de mis hombros—Mira allí enfrente esta Carolina Herrera, podemos ir y ver que te acomoda más.
--Claro—Deje las cosas en su lugar—Vamos
Tome la mano izquierda de Jeanette y salimos de la tienda, dimos vuelta a la izquierda y caminamos de frente, porque para llegar a la tienda de Carolina Herrera teníamos que dar toda la vuelta, en medio había una especie de traga luz, así que seguimos caminando por todo el pasillo viendo, tiendas de zapatos, ropa para niños, maquillaje, tiendas de mascotas, restaurantes de cortes argentinos de carne, una tienda de discos y hasta una tienda de aditamentos para casas de muñecas.
Jeanette, me tomo por la coyuntura de mi brazo derecho y me mostro un poster de Tokio Hotel, que estaba en un espectacular del pasillo.
--Hunny, ya no aguanto la emoción—Salto de la alegría—Quiero verlos ya
--Lo sé, lo sé—Por un momento pude sentir emoción por el concierto, sentía como la energía corría por mis venas—Imagínanos hasta el frente gritando y coreando sus canciones. ¡Qué emoción!
--Oh, imagina como se verá Tom—Sonrío y se puso roja—Se verá tan sexy como siempre
--Puedo imaginarlo, pero seguramente se verán mejor Jeanette, los cuatro se verán geniales.
--Es verdad.
--Oye, vamos a la tienda, recuerda que tenemos también que empezar el proyecto del Sr. Banner—Puse los ojos en blanco—Ese maestro en verdad es tan patético que me da lástima de tan solo verlo.
--A mi también—Miro el techo—Sabes que este techo está lo suficientemente alto como para que el Sr. Banner se suicide.
--Hahahahahahaha—Me reí mucho—Es verdad
El Sr. Banner era el maestro más patético de toda la preparatoria, porque siempre andaba vestido igual que el día anterior. Pantalón color azul marino, camisa a cuadros y un tonto suéter encima de cuello redondo, zapatos negros y su típico portafolios, claro si hacer por un lado que el hombre era calvo, bueno no calvo, a decir verdad tenía el cabello al estilo de Carlos Bianchi, también tenía nariz aguileña, piel morena y una voz bastante chistosa. Y lo más destacable del Señor Banner era: que era tan patético que todo mundo lo vilipendiaba a su antojo. Y él jamás decía nada.
Quizás era por la materia que impartía. Todos los maestros que hasta ahora Jeanette y yo conocíamos que impartían español, eran tan miserables que realmente daban pena ajena. Pero un caso tan grave como el Sr. Banner era difícil de creer.
--Jeanette—Le llame con un tono de voz que ni yo logre identificar--¿Puedo preguntarte algo?
Note un gesto de sobresalto en su cara.
--Si dime—No quito en ningún momento ese gesto--¿Qué pasa?
--Tengo miedo.
--¿De qué?
--De que no encontremos mi atuendo y luzca horripilante en el concierto—No me atreví a decirle lo que realmente quería decirle—Ese es mi miedo
Relajo su rostro
--No te preocupes, para eso estoy yo aquí—Me empujó hasta la entrada de la tienda—Anda entremos, veras que todo saldrá bien, aparte tenemos otras tiendas de donde escoger.
--Si lo sé—Traté de ocultar una vez más, lo que sentía—Entonces manos a la obra
Entramos a la tienda y fue genial ver tanta ropa y tan a la moda. Sentí una descarga de energía al ver zapatos, blusas, jeans, camisas, suéteres había de todo allí. Pero eso no me quitaba de la cabeza el momento en que conocí a Javier. El ver a ese chico en la cafetería y que hiciera lo mismo que hizo Javier, me había dejado vulnerable.
Miles de recuerdos atacaban mi cabeza y por consiguiente le hacían daño a mi corazón.
Era difícil de asimilar, pero desde ahora por mi bien y por el de mi Jeanette tenía que aprender a vivir con el dolor. Y vivir la vida. Aunque lo que más me dolía era, no poder disfrutar como debía el concierto de Tokio Hotel.
Tenía que obligarme a hacerlo porque no dejaría pasar esa oportunidad, por tres razones:
Uno: Jeanette había pagado esta vez los boletos para el concierto
Dos: Era el mejor concierto “Welcome To Humanoid City” y el mejor espectáculo
Tres: Estaría hasta el frente y podría observar con detenimiento a mis ídolos.
Por eso mismo, dejaría mis ahorros en las compras de este día. Todo sea por salir adelante.

1 comentario:

  1. Jajajaa me encanto lo de los policias!jjajaa y todavía se hace el buen policia al final...jajaja esos son los tipicos policias mexicanos (-8 jajajaja ok noo xD bueno en parte sii :/
    Esta historia rlz!:D

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