UN RAYO DE ESPERANZA.
Al momento de virar hacia atrás noté que era un chico bien parecido. De mi estatura, no me era de desagrado, pero pues. ¿Qué confianza tenía el conmigo para decirme hermosa?, ni siquiera lo conocía. Y quizás me estaba sobre pasando un poco pero, tampoco iba a estar muy feliz que me dijera hermosa cualquier tipo.
Le trate de sonreír un poco y seguí mi camino. Fue grosero, lo sé. Pero no estaba de humor para socializar con nadie.
Mientras caminaba, a mi mente llegaron imágenes de cuando conocí a Javier. Justamente había sido en la cafetería.
Antes de que siquiera la nostalgia apareciera, Jeanette me llamo desde la mesa donde habitualmente nos sentábamos a comer.
--¡Hunny, siéntate ya¡--Sonrío—Es hora de comer.
--Claro, es hora de comer—Me saboree la comida—Es todo tan delicioso.
Empezamos a comer, todo era tan rico y lucía tan bien la comida. Jeanette y yo casi nunca hacíamos dietas, siempre comíamos lo que se nos antojaba, a diferencia de las anoréxicas que se encontraban en la escuela.
Mientras comíamos nuestros deliciosos alimentos, Jeanette menciono de nuevo el próximo concierto de Tokio Hotel, ella casi me estaba rogando para que fuera con ella a ese concierto.
--¿Hunny ya tienes listo que te vas a poner para ir al concierto?—Picaba sus papas con los dedos mientras esperaba mi respuesta—Porque no me puedes decir que aun no compras tu atuendo para el concierto.
Yo no me sentía con las fuerzas suficientes para hacerlo, pero si quería cambiar tenía que empezar con el pie derecho.
--Pues… tenía pensado en algo, pero creo que no me gusta mucho—Desmigaje mi panque con los dedos, mientras veía hacia la ventana evitando los ojos de Jeanette ó ella se daría cuenta que yo mentía—Así que esta tarde yo iría a tu casa para que me acompañaras a comprar algo al centro comercial.
Me comí las moronitas de mi panque, mientras esperaba que Jeanette pegara tremendo grito, porque le estaba mintiendo. Pero jamás pasó al parecer si estaba creyendo que ya era otra. Que había dejado de ser esa depresiva de antes.
Así que continué con mi propósito.
--Y bien… ¿Qué dices?—Me metí una papa a la boca— ¿Me acompañaras?
--Pues claro que si
--Genial—Aparente una felicidad inmensa, casi me asfixiaba con la papa, eso me ayudaría a que Jeanette creyera mi felicidad— ¡Eres la mejor!—Ella realmente era la mejor, no tenía la culpa de lo que me pasaba—Veras que la pasaremos genial escogiendo que ropa comprar.
--Si lo sé, pero debe de ser esta tarde, porque después no podremos, ya ves que tenemos que hacer lo del proyecto del Sr. Banner—Tomó un sorbo mi soda—Y ves que ese maestro es todo un fastidio. Así que debe ser hoy mismo, saliendo de clases.
--Lo sé, ese maestro es todo un caso—Bebí de mi soda—Sabes me da mucha curiosidad si está casado ó si tiene vida social.
--Ese es un gran misterio amode—Mordió su Hamburguesa y me hablo con la boca llena—Sabes un día hay que preguntarle si existe la Sra. Banner.
--Cierto—Comencé a comer mi pastel—Pero sabes también qué me intriga
--¿Qué?—Mordió de nuevo su hamburguesa, termino el bocado y empezó a hablar de nuevo--¿Qué más te intriga?
--¿Quién va a lavar mi ropa sucia?—Me metí otro pedazo de pastel a la boca—Porque mi mama no va a querer. Ya ves como es.
Jeanette siguió comiendo como si nada, parecía que no me había escuchado nada de lo que le había dicho hacia pocos momentos antes, hasta que interrumpió mi acto de desmigajar mi último panque de chocolate.
--Oye ¿Ya te diste cuenta que ese tipo de la mesa que está cerca de la ventana que da el patio principal, no deja de verte?—Se comió el ultimo pedazo de hamburguesa que le quedaba y continuo hablando– ¿Lo conoces?
Intrigada mire a ver quién era ese tipo del que Jeanette hablaba. Era él el tipo que me había dicho hermosa en la fila para pagar la comida. ¿Por qué me veía? Ignore lo que me había dicho Jeanette, y mire hacia otro lado tratando de evadir a ese tipo.
--No sé de quién me hablas—Termine mi soda, era lo único que me faltaba para acabar de comer—Yo no veo a nadie.
--Mira allí enfrente de esta mesa, hay un chico de cabello rubio, piel blanca, que te está mirando—Me señalo con la mano en qué dirección debía mirar, una vez más me hice la occisa y ni mire hacia donde ella señalaba—Aquí enfrente, ¿Si te das cuenta?
--No Jeanette no veo a nadie—Fingí de nuevo – ¿Estás segura de que alguien me ve? –Estaba poniendo en duda la cordura de Jeanette, no me gustaba hacerlo, pero era mi única salida—Yo en verdad no veo a nadie.
--Maldita sea—Enfureció—Mira aquí enfrente
No podía fingir más, tuve que mirar o Jeanette se iba a enfurecer más y por experiencia, no es conveniente hacerla enojar.
--¡Ahhhh!—Aparente sorpresa repentina—Claro que tonta soy como no me di cuenta ¿verdad?
--Si, no sé cómo no te diste cuenta—Se comió su ultima papa frita—Esta enfrentito de nosotras, y esta babeando por ti.
--¿Babeando por mí?—Puse los ojos en blanco—Eres tú a la que ve.
--No lo creo.
--Pues créelo—Trate de cambiar de tema—Y bien hay que planear como iremos al centro comercial
--No cambies el tema.
--No lo estoy cambiando—De hecho así era—Solo quiero saber cómo nos vamos a ir al centro comercial.
--Pues en mi auto ¿Qué otra manera hay?—Eso parecía una pregunta, y tenía que aprovechar para cambiarle el tema—No la hay.
--De hecho si la hay—Insinué que ella no sabía más que una forma, cosa que le molestaría—Otra cosa es que tu no la sepas.
--¿Qué estas tratando de decirme, que no sé cómo moverme aquí?
Era obvio que ya había provocado el enojo de Jeanette, pero tenía que hacerla enfurecer conmigo para que olvidara el hecho que ese chico me miraba.
--Si eso trato de decirte—Me había auto suicidado al haber dicho eso—No sabes andar por aquí.
Me lanzó una mirada rabiosa, me tomó por el brazo y fuerte y claro me grito.
--¡Ahora mismo veras que si se andar, por la cuidad así que andando vámonos al centro comercial!—Tomó tan fuerte mi brazo que seguramente aparecería un morete, si no es que me había roto ya el miembro--¡Muévete!
¿Me deje, mangonear como una niña chiquita por Jeanette, arriesgando la seguridad de mis miembros, solo para sacarle de la mente esa estúpida idea? Si así era, era un acto masoquista pero qué más daba, no podía arriesgarme a que ella descubriera que aun estaba enamorada de Javier.
Seguimos caminado, más bien ella me halaba hasta el estacionamiento de la escuela, para ir a Pabellón “Todo está carísimo”. Así había bautizado a ese lugar. Puesto que sus precios eran bastante altos e inaccesibles para la gente. Mis ahorros quedarían en este día de “compras” que más parecía el día de despojen a Diana de sus extremidades.
Llegando al auto de Jeanette, casi fui estampada contra la puerta, del aventón que me dio mi amada y protectora amiga, que con estas acciones me demostraba todo el amor que sentía por mí. Pero no la culpo yo ocasione su furia.
Logré entrar al auto, y acomodarme en él cuando recibí un golpe en la cara. Era mi mochila, a decir verdad dolía bastante el golpe, y eso que yo dejaba casi todos mis libros en el casillero. La educación pesaba y dolía bastante si te la arrojaban a la cara.
--Abróchate el cinturón—Me ordeno al encender su auto— ¡Te estoy diciendo que te pongas el maldito cinturón!
--Ya voy—De acuerdo Jeanette estaba muy molesta—Pero ¿No estás molesta conmigo verdad?
--No. Solo voy a demostrarte que si se andar por la ciudad.
--Está bien—Me sujete con uñas, manos y pies al asiento, cuando se ponía así era porque conduciría como una loca—Solo conduce con cui…--No me dejo terminar, cuando ya había dado el giro al volante para salir del espacio donde estaba el auto estacionado—dado.
--Si no te preocupes—Íbamos a 120 k/h, no me molestaba la velocidad, de hecho me encantaba. Pero me asustaba lo alterada que manejaba Jeanette—No te pasara nada mientras yo conduzca
Puso la radio, y estaban transmitiendo a Tokio Hotel y justamente estaba su canción predilecta “Für Immer Jetzt”. Ella amaba esa canción, se la sabia de cabo a rabo. Quizás escuchar música la calmaría y conduciría como una loca, pero no una loca alterada que mataría a su amiga.
Canto la canción, hasta el final. Optó por poner vía WIFI la radio oficial de Tokio Hotel, y en cuanto la puso estaba “Forever Now” era la versión en inglés de “Für Immer Jetzt” así que por consiguiente Jeanette se sabía esa canción también y la canto de nuevo. Ya estaba más calmada, al menos no moriríamos en el camino al centro comercial.
Yo también tararee la canción, era fan igual que ella de Tokio Hotel. Minutos después el auto de mi hermana ya era una verdadera fiesta con Tokio Hotel. El radio hacia que se cimbraran las ventanas por el volumen que teníamos puesto y obvio los subwoofer daban más presencia a la música. Sin esperar más en la radio estaba “The Pain Of Love” una de mis canciones predilectas. La cual se me de pies a cabeza, no era por ser presuntuosa pero realmente me sabia todas las canciones de Tokio Hotel. Me sabía mejor las que eran mis consentidas. Cante como nunca lo había hecho. Esas canciones de Tokio me hacían feliz, vibrar de alegría y hacían que volviera de nuevo.
No podía creerlo estaban pasando nuestras canciones favoritas una tras otra. Después siguió en la radio ”Dogs Unleashed” canción que le encanta a Jeanette por una camisa, de cierta persona que le encantaba observar hasta el cansancio.
Sin demorar me salió, mi lado de baterista ya estaba yo marcando el tempo con el pie, como un baterista profesional y con las manos simulaba las baquetas, mientras Jeanette cantaba y bailaba en su asiento.
La gente que pasaba al lado nuestro en su auto, nos miraban raro y en veces hasta se reían. Pero a ninguna de las dos nos dio la más mínima importancia.
De pronto “Human Connect To Human” Mi máximo de canción en la radio, no me podía hacer esperar, empecé a cantar como toda una diva, no me importo mi afinación ni nada de eso. Sentía que cantaba alado de Bill Kaulitz en un concierto mientras cantara esa canción con esas ganas que ahora poseía.
Canté con todas mis fuerzas y con toda mi pasión esa canción y me gusto hacerlo. Había exorcizado muchos de mis demonios cantando. Me sentía liberada con esa canción. Me identificaba con la letra. Sin hacer por un lado que esa canción hacia que me imaginara a mí con Bill Kaulitz. Un sueño que jamás pasaría, los famosos no se enamoran de una fan. Triste pero cierto.
De pronto Jeanette me anuncio que habíamos llegado. Era el estacionamiento del lugar. Había que tomar unas escaleras eléctricas para llegar a las tiendas.
Apagamos la radio, desabrochamos nuestros cinturones. Pero a mí se me había atorado un zapato en la alfombra así que tarde en salir del auto. Cuando salí de mi lado derecho había un poster inmenso del concierto de Tokio Hotel. Y al primero que vislumbré fue a Bill. Se veía bien, pero no me llamó mucho la atención así que solo vi la fecha del evento en la parte baja del anuncio. Cerré la portezuela del auto y me reuní con Jeanette en un aparador.
--Listo. Andando amore—Empecé a caminar rumbo a las escaleras para subir—Jeanette andando
--Aguarda—Me pare en seco—Ven a ver esto.
Acudí de inmediato para ver qué era lo que Jeanette quería.
--Diana, discretamente mira el reflejo de ese Honda Civic Blanco que está a 5 autos después del nuestro, del lado izquierdo—Seguí las indicaciones de Jeanette, sin despegar mi atención del espejo del aparador—Fíjate con detenimiento y dime si no es…
Me quede helada del susto.
--¡Por Dios!—En mi cara apareció un gesto de pánico—Es…
Jajajaja esa cosa xD
ResponderEliminaray no me digas se encuentran al chico ese
Bill x)
Una vez intenté hacer un fan fic de Rob
pero dejé de sentirla y la bote jajajaja xD
genial! vas biien!:D