LIBERANDO PRESION.
A lo lejos pude vislumbrar la sombra de un hombre, claro eso si mis ojos no me engañaban.
Me asusté así que tome por el brazo a Jeanette y la arrinconé de modo que no nos viéramos ninguna de las dos.
--¿Me vas a besar o algo así?—Inquirió—Porqué si es así de menos podrías decirme algo bonito, ¿no crees?
--Jeanette, no te voy a besar—Le aclare susurrándole al oído—Lo qué pasa es que vi a alguien allí afuera.
--Demonios, pensé que me ibas a besar.
--Después, ahora tenemos que salir de aquí.
--Primero hay que pensar en cómo te vas a vestir ¿no?—Me aclaro—después pensamos en cómo salimos de aquí.
--Tienes razón ¿Cómo me voy a vestir? Esta maldita toalla esta atiborrada de agua, no soportara más y se me caerá de nuevo.
--Y veré de nuevo tus miserias
Le lancé una mirada furibunda, porqué ese “Tus miserias” no me era de mucha ayuda para él autoestima.
--Sabes que, mejor me cambio en un lugar donde si me quieran.
--¡Huy qué sensible!
Salí a husmear un poco para, ver si ya se habían ido los intrusos y así era así que me dirigí de nuevo a los vestidores de mujeres.
Estaba algo meditabunda, ¿Por qué? no sé, pero lo estaba. Quizás esa tristeza ya había consumido lo poco que quedaba de mí.
Un motín de pensamientos atacaba mi cabeza, confundiéndome, castigándome, obligándome a pensar en Javier una vez más. En mi pelea interna, llegó una idea que me pareció absolutamente estúpida. Quizás yo ya había olvidado a Javier, pero eso era totalmente ilógico porque no hacía más que un mes y medio que había terminado con él. Y se dice que tardas la mitad del tiempo en que estuviste con esa persona para olvidarlo a mi me tomaría cinco meses y cachito hacerlo. Y era totalmente tonto que al pasar un mes y medio ya lo hubiese logrado.
Esa tenía que ser una triquiñuela de mi subconsciente y mi corazón para probarme. Se debían asegurar de que mi amor por Javi aún no había muerto y pues así era seguía vivo en mi interior. Lacerándome como siempre.
Llegué a la banca donde me había quitado la ropa antes, mi cabeza explotaría y a mis ojos se les desbordaban las lagrimas.
Tomé un poco de aire, pero esto no me calmaba, mis pulmones estaban contraídos. Al parecer se rehusaban a recibir aire. Querían sufrir conmigo o hacerme sufrir más, cualquiera de esas dos, era parte de mi nuevo golpe de depresión repentino.
Puse mis manos sobre la cara. Sentía que el cuerpo se me acalambraba, no era justo. Sentía que le hacía daño a Jeanette con mis frecuentes caídas de ánimos, ella se esforzaba mucho por subirme el ánimo y yo me estaba dejando caer al abismo.
Ella no se merecía eso, tenía que hacer un esfuerzo por salir adelante. Tenía que esforzarme más por salir a flote por ella que se desvivía en protegerme y se lo agradecía con toda el alma.
Más que mi mejor amiga, ella era ahora mi hermana, mi complemento.
No había peor cosa, que una persona que se niega a salir del hoyo, y eso terminaba por sacar de quicio a las personas que estaban alrededor.
Suspiré una vez más y puse en marcha mi nuevo objetivo.
¿Qué cual era? Pues salir adelante por mi amiga. Ella que sacrificaba fiestas, reuniones familiares y demás compromisos sociales por estar conmigo, para sacarme de esta estúpida y repetitiva depresión. Y yo no podía defraudarla echándome para atrás, así que esta decisión era definitiva. No había vuelta de hoja.
Ahora mi antigua yo tenía que regresar, mejorada y aumentada.
Me puse de pie. Busqué con la mirada a Jeanette; no lograba encontrarla, hasta que sentí un pequeño golpecillo en mi espalda.
--¿A quién buscas?
--A ti
--A pues ya estoy aquí—Me sonrío—Toma tu ropa hunny.
Mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad. Tenía a la mejor persona, al mejor angelito a lado mío y llevaba por nombre Jeanette.
--Gracias amore—Le devolví la sonrisa—Te quiero tanto
La abracé. Bueno más bien la estrujé con todas mis fuerzas, derramé unas lágrimas de felicidad.
--Gracias por todo amore, en verdad gracias.
--No me agradezcas, lo hago porque te quiero y mucho.
Ambas lloramos. El momento lo ameritaba. Hasta que se alcanzo a oír un portazo, las dos saltamos del susto. Casi gritamos, pero en vez de eso huimos al closet donde estaban las toallas limpias y demás cosas para el equipo de natación de la escuela.
--¡Cámbiate rápido hunny!—Me ordeno mientras vigilaba por la ranura de la puerta—No es seguro estar aquí.
--Si, si ya voy—Susurré mientras me vestía—Solo sigue cuidando que nadie venga para acá, mientras me visto lo más rápido que puedo.
--Está bien, pero apresúrate ok
--Si
Seguí cambiándome, pero me di cuenta que en mi maleta, no solo había ropa deportiva, había otro atuendo bastante lindo, así que cambie de opinión y opté por ponerme ese y no unos pants. Que mejor manera de empezar a salir adelante, que poniéndome mi ropa de antes.
Termine de cambiarme. No sabía cómo me veía así que llame a Jeanette
--Ya acabe.
Ella se dio la vuelta. Puso los ojos como platos.
--¡Por dios!—Tartamudeaba—Hunny pero que cambiazo. Me agrada te vez…
Lo dijimos ambas, al mismo tiempo.
--¡SEXY, SEXY!
Reímos jubilosas
--Lo sabia soy, ¡sexy sexy!—Reí de nuevo—Bueno nena vámonos porque en la cafetería seguramente abra mucha gente y quiero un buen tajo de pastel de chocolate.
--Si que rico, yo quiero una hamburguesa—Se saboreo en su mente esa deliciosa hamburguesa llena de grasita—Así que andando.
Empezamos a caminar, por el pasillo. Mis tacones hacían un ruido lindo, cuando yo caminaba. Era un ruidito que hace mucho no escuchaba, a decir verdad desde que rompí con ese…
Había dejado de usar, tacones y ropa linda. Desde el día del rompimiento con ese tipo, solo usaba ropa varias tallas más grandes que la mía y holgada. Hasta el día de hoy que volví a usar mi ropa in.
--Hunny, ten cuidado no te vayas a caer recuerda que hace mucho tiempo que no usas zapatos de tacón.
--Si lo sé hermosa, pero no te preocupes, lo que bien se aprende nunca se olvida.
Seguimos caminando, por el pasillo de regaderas hasta salir por, la puerta principal de la alberca, caminamos un poco mas hasta llegar a la glorietita principal, que está justo en el centro de la escuela donde todos los alumnos se reúnen allí al termino de cada clase. Recordé que mis lentes estaban en la valija, así que los saqué y me los puse. Seguí caminando como si nada hasta que Jeanette me recordó algo muy importante.
--Oye hunny…
--Mande amore
--¿Y tu ropa mojada y sucia?
Petríficada, miré a Jeanette.
--¿Qué voy a hacer amore?
--No te preocupes—Me explico—Yo voy por la ropa y tu solo espérame donde siempre ¿Si?
--Está Bien.
--¡Hey!, procura no caerte ¿Si?—Me solicito—Y también procura caminar como toda una diva, que vean que tú has regresado.
Sonreí gustosa
--Da eso por hecho amore.
Jeanette tomo su camino, y yo el mío. Pero como le había prometido, yo luciría como toda una diva. Bella y siempre con estilo, aunque por dentro estuviera destrozada, eso no debía aparentarlo mi rostro. Así que puse mi sonrisa más linda y creíble que tenia y seguí caminando como si fuese una pasarela.
Vi varias caras asombradas a través de mis lentes obscuros, como de mosca, me miraban perplejos. Seguí como si nada, hasta que enfrente de mí se apareció Angelique
--Pero que patética eres, ¿Crees que con ponerte tu ropa de antes ya eres genial de nuevo?
Su petulante tono de voz, me sacó de quicio así, le conteste.
--No me creo genial Angelique, lo soy por mucho que te pese
--Ay linda si lo fueras, Javier jamás te hubiese cambiado por mí—Esas frases habían sido un golpe bajo para mí— ¿Y eso que nos quiere decir? Que no eres tan genial como piensas.
--Mira, era obvio que Javier me cambiaria por ti, tú eres una ofrecida callejera de mala muerte y yo no querida. Tengo clase, algo que tú no conoces. Y sabes que quítate de mi camino que, no perderé más tiempo hablando con una…
--Estúpida, ofrecida como tú
--Exacto. Jeanette tiene razón, así que cuídate, no te deseo nada malo, pero las enfermedades de transmisión sexual están de moda eh. Mucho ojo.
A eso se le llamaba dar una cachetada con guante blanco, como diría mi abuelo. Angelique era una vulgar, pero yo no. Le dije zorra pero de una forma educada. Y a eso se le llama clase.
Suerte que Jeanette estaba justo detrás de mi si no quizás, me hubiese pasado algo malo, con eso que las que son corrientes siempre sacan el cobre a la hora de los golpes. Y no es que a mí me dieran miedo los golpes, pero apenas estaba regresando al mundo real, así de vulnerable como me encontraba quizás si me hubiese podido dar una buena golpiza esa… arrabalera
Jeanette me tomo por el brazo y seguimos caminando hasta la cafetería.
--¡Yeah! Hunny, le contestaste bien y bonito—Estaba feliz—Tal y como se lo merecía esa zorra de mala muerte.
--Exacto, ya vez estoy regresando a ser yo.
--Si y eso es lo más genial, aparte de que comeremos antes que nadie.
--¿Por qué comeremos antes que nadie?
--Porque, no hay nadie en la fila, así que apresúrate que ya me gruñe la tripita de hambre.
--Hahaha ok—Corrí lo más rápido que pude—Jeanette hay pastel, hamburguesas, papas a la francesa y panques ¡Que rico!
--Si—Hablaba con la boca llena—Ya me di cuenta, estos panques están deliciosos.
--Genial—Me postre enfrente de la cocinera con una charola en la mano—Sírvame, una rebanada de pastel de chocolate, una hamburguesa, papas a la francesa y 2 panques, por favor.
--Claro—Puso las cosas en la charola--¿Gustas algo de beber?
--Si
--¿Coca cola?
--Claro
--Aquí tienes cariño—Me sonrío—espero lo disfrutes
--Claro que si—Le devolví la sonrisa--¿Cuánto es?
--Son $75 pesos
--No, ¿Cuánto es de las cosas de Jeanette y las mías?
--Son…déjame ver--Hizo una cuenta en su calculadora-- $150 pesos cariño
--Gracias—Saqué los billetes y pagué la comida—Es muy amable.
--Gracias a ti cariño.
De pronto alguien hablo detrás de mí.
--Disculpa, me das permiso hermosa—Toco la parte de atrás de mi hombro—Necesito la cátsup.
Me quede helada, nadie me tocaba más que Jeanette, y este tipo osó tocar mi hombro, se que se oía un poco petulante decir eso, pero es que nadie me tocaba ni por accidente desde hace mucho. Con eso que hacia pocas horas antes, era una depresiva que era blanco fácil de todas las desgracias. Bueno aun lo era solo que ahora lucia mejor.
Me di la vuelta para ver quién era.
domingo, 21 de noviembre de 2010
domingo, 14 de noviembre de 2010
CAMBIOS DESAPERCIBIDOS
CAMBIOS DESAPERCIBIDOS
Parecía mentira, pero agradecía que Jeanette me hubiese dado ese golpe, me acababa de reacomodar las ideas.
Ciertamente ella sabía cómo hacerme reaccionar. Claro es algo rudo que llegue alguien y te dé tremendo bofetón para que reacciones, pero qué más da. Amaba a mi adorada Jeanette, por mucho que me golpeara.
Bueno a decir verdad, solo cuando empezaba a hablar de Javier y de su traición más de la cuenta, ella se desesperaba y le daban ganas de asfixiarme. Pero fuera de eso, era mi hermana, mi ángel guardián.
-¡Hey, lávate detrás de las orejas—Declaró Jeanette con un tono autoritario, mientras me ayudaba limpiando el lodo que había en mis botines—Las personas lucen algo repulsivas, si no se lavan detrás de las orejas.
--Si Jeanette, te prometo lavarme detrás de las orejas.
Me mire al espejo y lo único que veía era un chica cubierta de fango, como paleta de leche cubierta de chocolate liquido, cómo una paleta que venden en las paleterías la Michoacana.
Fui realista con la situación limpiándome con toallas de papel y agua, no desaparecería toda esa suciedad de mi persona.
--Jeanette tengo algo que decirte.
--¿¡Qué!?
--Mira no creo que con toallas de papel y agua se valla el lodo
Me interrumpió no me dejó terminar.
--¿Y?, ¿Acaso quieres meterte al lavamanos para darte una ducha?—Obviamente estaba siendo sarcástica conmigo. Jeanette estaba poniendo en duda mi cordura y mi capacidad de entender un buen sarcasmo--¡Oh ya se!, Quieres enjuagarte en los aspersores de los jardines, ¿Cómo no lo había pensado, Jeanette porqué eres tan estúpida a lo evidente?
Puse los ojos en blanco.
--Disculpe usted señorita sarcasmo, ¿Podría hablar con Jeanette?
--Está bien habla…
Comencé a contarle mi plan
--Mira a estas horas, no hay nadie en la alberca, ¿verdad?
--No, no hay nadie
--Bien la idea es que, yo valla a las regaderas de los vestidores y allí me duche, nadie se dará cuenta.
--No es mala idea hunny—Se quedó meditabunda—Pero ¿Qué pasará con la ropa que traes puesta?, esta toda llena de lodo y no tienes nada que ponerte.
--Mira eso se resuelve, solo con que tú vallas a mi casillero, te sabes la combinación y sacas mi maleta de deportes, allí tengo mi pants y más cosas, solo las uso y asunto arreglado.
--¡Bien, no suena mal, nada mal esta idea¡
--Bien amore, manos a la obra.
--Si wey si fuera albañila lo haría, pero no lo soy.
Le lancé una mirada furtiva.
--Tú sabes a que me refiero Jeanette, así que andando.
--Está bien amargada andando, pero antes ponte las botas, ¿No?, digo porque no pensaras salir a el campus en calcetines ¿O sí?, capaz y te da algo.
--¿¡Qué me va a dar!?
--Pues pie de atleta, te olerán feo los pies, te saldrán champiñones feos y cosas así. ¡Qué asco¡
--Claro—Puse los ojos en blanco, me puse los botines y até las agujetas—Lo dices por experiencia, ¿Verdad?
Jeanette tardó en reaccionar a mi insulto, bueno más que insulto era sarcasmo. Quizás pasaron más de 2 minutos sin que ella reaccionara, hasta que al fin lo hizo.
--¡Oye tú!—Arrugo el ceño—Ven acá, pedazo de…
La interrumpí antes de que siquiera acabara la frase.
--Hahahahahahahaha, pedazo ¿De qué?—Salí del baño y empecé a correr—Si no me alcanzas anciana, no sabré lo que dices.
--Cuando te alcance tú… tú—Se quedo callada un segundo, como si estuviese maquinando un plan malévolo—Tú conocerás mi furia.
Seguí corriendo hasta que llegue a la entrada de la alberca.
--Jeanette, te veo después.
--Deacuerdo.
Tomamos diferentes caminos, ella se dirigía a los lockers por mi maleta y yo, a quitarme el fango de encima.
Corrí hasta los vestidores, de la alberca. Eso si lo hice con mucha cautela, no quería que nadie se diera cuenta de mi presencia y que me regañaran o algo por el estilo.
Me apresuré a ducharme, me deshice de mi ropa cubierta de fango, estaba realmente asquerosa. Me situé en la regadera del fondo, la más lejana de todas, así nadie me vería ni me escucharía. Al principio mi ducha fue placentera, hasta que oí voces que se acercaban cada vez más ninguna se parecía a la de Jeanette así que cerré la llave del agua y me envolví en la toalla, para esconderme.
Me escabullí por las regaderas, con el suelo húmedo, pero las voces se acercaban cada vez más a mí.
Entonces, llegue a la entrada de la alberca y me introduje en ella, solo con una toalla encima, debajo de ella estaba absolutamente desnuda.
Tal y como vine al mundo
Pero era eso o dejar que me atrapen desnuda, unos tipos que no conozco. Así que tome una gran bocanada de aire y me sumergí
Espere, pacientemente mientras esas personas al parecer husmeaban, porqué sospechaban de que había alguien en las instalaciones.
Los pulmones me empezaron a arder, el aire se me estaba acabando pero tenía que aguantar más, y así lo hice
Hasta que oí como las pisadas eran fuertes y después ya no las oía, así que se habían ido
pero aguante un poco mas quizás regresarían, pero al fondo percibí la voz de Jeanette
Esa voz era inconfundible, así que emergí del agua desesperada por respirar.
Jadeé por aire, sentía que mis pulmones explotarían y era normal. Pase cerca de un minuto y medio bajo del agua, esperando a que quien sabe quién demonios acabara su inspección.
Salí como bólido de la piscina sin fijarme en nada. Hasta que la toalla que yo traía puesta encima se calló era lógico, estaba atiborrada de agua y no se sostendría, así que dejó al descubierto mis atributos.
--¡Por dios cúbrete!—Gritó histérica Jeanette—No quiero ver tus miserias.
Me quede perpleja y tomé la toalla, aunque estuviese a su máxima capacidad de agua, la sujete con ambas manos para que no se cayera de nuevo y sere sincera ese “tus miserias” había herido un poco mi ego.
Jeanette y yo caminamos juntas hasta los vestidores de nuevo.
Parecía mentira, pero agradecía que Jeanette me hubiese dado ese golpe, me acababa de reacomodar las ideas.
Ciertamente ella sabía cómo hacerme reaccionar. Claro es algo rudo que llegue alguien y te dé tremendo bofetón para que reacciones, pero qué más da. Amaba a mi adorada Jeanette, por mucho que me golpeara.
Bueno a decir verdad, solo cuando empezaba a hablar de Javier y de su traición más de la cuenta, ella se desesperaba y le daban ganas de asfixiarme. Pero fuera de eso, era mi hermana, mi ángel guardián.
-¡Hey, lávate detrás de las orejas—Declaró Jeanette con un tono autoritario, mientras me ayudaba limpiando el lodo que había en mis botines—Las personas lucen algo repulsivas, si no se lavan detrás de las orejas.
--Si Jeanette, te prometo lavarme detrás de las orejas.
Me mire al espejo y lo único que veía era un chica cubierta de fango, como paleta de leche cubierta de chocolate liquido, cómo una paleta que venden en las paleterías la Michoacana.
Fui realista con la situación limpiándome con toallas de papel y agua, no desaparecería toda esa suciedad de mi persona.
--Jeanette tengo algo que decirte.
--¿¡Qué!?
--Mira no creo que con toallas de papel y agua se valla el lodo
Me interrumpió no me dejó terminar.
--¿Y?, ¿Acaso quieres meterte al lavamanos para darte una ducha?—Obviamente estaba siendo sarcástica conmigo. Jeanette estaba poniendo en duda mi cordura y mi capacidad de entender un buen sarcasmo--¡Oh ya se!, Quieres enjuagarte en los aspersores de los jardines, ¿Cómo no lo había pensado, Jeanette porqué eres tan estúpida a lo evidente?
Puse los ojos en blanco.
--Disculpe usted señorita sarcasmo, ¿Podría hablar con Jeanette?
--Está bien habla…
Comencé a contarle mi plan
--Mira a estas horas, no hay nadie en la alberca, ¿verdad?
--No, no hay nadie
--Bien la idea es que, yo valla a las regaderas de los vestidores y allí me duche, nadie se dará cuenta.
--No es mala idea hunny—Se quedó meditabunda—Pero ¿Qué pasará con la ropa que traes puesta?, esta toda llena de lodo y no tienes nada que ponerte.
--Mira eso se resuelve, solo con que tú vallas a mi casillero, te sabes la combinación y sacas mi maleta de deportes, allí tengo mi pants y más cosas, solo las uso y asunto arreglado.
--¡Bien, no suena mal, nada mal esta idea¡
--Bien amore, manos a la obra.
--Si wey si fuera albañila lo haría, pero no lo soy.
Le lancé una mirada furtiva.
--Tú sabes a que me refiero Jeanette, así que andando.
--Está bien amargada andando, pero antes ponte las botas, ¿No?, digo porque no pensaras salir a el campus en calcetines ¿O sí?, capaz y te da algo.
--¿¡Qué me va a dar!?
--Pues pie de atleta, te olerán feo los pies, te saldrán champiñones feos y cosas así. ¡Qué asco¡
--Claro—Puse los ojos en blanco, me puse los botines y até las agujetas—Lo dices por experiencia, ¿Verdad?
Jeanette tardó en reaccionar a mi insulto, bueno más que insulto era sarcasmo. Quizás pasaron más de 2 minutos sin que ella reaccionara, hasta que al fin lo hizo.
--¡Oye tú!—Arrugo el ceño—Ven acá, pedazo de…
La interrumpí antes de que siquiera acabara la frase.
--Hahahahahahahaha, pedazo ¿De qué?—Salí del baño y empecé a correr—Si no me alcanzas anciana, no sabré lo que dices.
--Cuando te alcance tú… tú—Se quedo callada un segundo, como si estuviese maquinando un plan malévolo—Tú conocerás mi furia.
Seguí corriendo hasta que llegue a la entrada de la alberca.
--Jeanette, te veo después.
--Deacuerdo.
Tomamos diferentes caminos, ella se dirigía a los lockers por mi maleta y yo, a quitarme el fango de encima.
Corrí hasta los vestidores, de la alberca. Eso si lo hice con mucha cautela, no quería que nadie se diera cuenta de mi presencia y que me regañaran o algo por el estilo.
Me apresuré a ducharme, me deshice de mi ropa cubierta de fango, estaba realmente asquerosa. Me situé en la regadera del fondo, la más lejana de todas, así nadie me vería ni me escucharía. Al principio mi ducha fue placentera, hasta que oí voces que se acercaban cada vez más ninguna se parecía a la de Jeanette así que cerré la llave del agua y me envolví en la toalla, para esconderme.
Me escabullí por las regaderas, con el suelo húmedo, pero las voces se acercaban cada vez más a mí.
Entonces, llegue a la entrada de la alberca y me introduje en ella, solo con una toalla encima, debajo de ella estaba absolutamente desnuda.
Tal y como vine al mundo
Pero era eso o dejar que me atrapen desnuda, unos tipos que no conozco. Así que tome una gran bocanada de aire y me sumergí
Espere, pacientemente mientras esas personas al parecer husmeaban, porqué sospechaban de que había alguien en las instalaciones.
Los pulmones me empezaron a arder, el aire se me estaba acabando pero tenía que aguantar más, y así lo hice
Hasta que oí como las pisadas eran fuertes y después ya no las oía, así que se habían ido
pero aguante un poco mas quizás regresarían, pero al fondo percibí la voz de Jeanette
Esa voz era inconfundible, así que emergí del agua desesperada por respirar.
Jadeé por aire, sentía que mis pulmones explotarían y era normal. Pase cerca de un minuto y medio bajo del agua, esperando a que quien sabe quién demonios acabara su inspección.
Salí como bólido de la piscina sin fijarme en nada. Hasta que la toalla que yo traía puesta encima se calló era lógico, estaba atiborrada de agua y no se sostendría, así que dejó al descubierto mis atributos.
--¡Por dios cúbrete!—Gritó histérica Jeanette—No quiero ver tus miserias.
Me quede perpleja y tomé la toalla, aunque estuviese a su máxima capacidad de agua, la sujete con ambas manos para que no se cayera de nuevo y sere sincera ese “tus miserias” había herido un poco mi ego.
Jeanette y yo caminamos juntas hasta los vestidores de nuevo.
domingo, 7 de noviembre de 2010
HERIDAS QUE NO CIERRAN
HERIDAS QUE NO CIERRAN.
Me sentía bastante triste las cosas en mi vida no iban del todo bien.
Lo único que me consolaba era hablar con mi amiga Jeanette del próximo concierto de Tokio Hotel. A decir verdad era una banda muy buena, pero... creo que yo no tenía la fuerza emocional para ir a ese concierto con Jeanette, aunque muriera de ganas por hacerlo.
Había terminado recientemente una relación de mucho tiempo, y yo aun seguía herida prácticamente en estado de "Muerto Vivo", mi amiga Jeanette no se cansaba de repetirme una y otra vez que tenía que ir al concierto de Tokio Hotel para sentirme mejor, que tenía que sentir la fuerza de la música y la presencia de los chicos de TH eso me haría sentir viva y así lo olvidaría todo. Aparte de que ella Muere por Tom Kaulitz, y deseaba verlo en ese concierto, ella se preocupaba mucho por mí.
Paso una semana sin cambio alguno siempre era la misma rutina yo lloraba en mi habitación, veía las fotos que me saque con ese mal novio, comía helado, chocolates y a eso se le llamaba tener sentimientos encontrados en medio de una depresión.
Quizás la gente se preguntaba, porqué tenía esa depresión, la respuesta era sencilla, aunque también era necesario hacer de nuevo una pregunta bastante estúpida a decir verdad, pero tenía que preguntarme eso una y otra vez ¿Cómo fui tan estúpida para no darme cuenta que la que se decía mi mejor amiga era la amante de mi novio?, pues si la respuesta es más sencilla que nada. Y era la causante de esta depresión. Fui una total estúpida en creerle a ese tipejo que me amaba y a esa arrastrada que era mi amiga.
Aun maldigo el día en que los conocí a ambos. Sabía que la vida es cruel, pero eh llegado a la conclusión que la vida se ensaña conmigo, no solo es cruel "Me Odia", soy un imán para las desgracias.
Un millón de pensamientos malos se arremolinaban en mi cabeza, tenía que alejarlos de ella lo más pronto posible o terminaría reventando de gorda. Tanto helado me haría subir toneladas de peso.
Decidí escuchar música. Tome mi ipod del buró y busque mi lista de reproducción de Tokio Hotel. Allí estaba esa lista que me sacaba de está mundo y me transportaba a otro con solo oír su música. Amaba la música de Tokio Hotel era mi grupo favorito por mucho, podría mencionar algunas cosas, su música, el sonido, sus influencias, los integrantes, en resumen Tokio Hotel me encantaba
Deje que la música me relajara, que me transportara a otro mundo.
Desperté en algún lugar, no sé en cual no parecía conocido para mi, y no podía dejar por un lado que estaba obscuro, como boca de lobo, por muy rustico que esto se escuche, eso parecía “Boca de Lobo”, seguí caminando sin rumbo alguno.
A lo lejos pude distinguir una luz, no muy fuerte era muy tenue pero era luz, caminé en su dirección, a mi juicio parecía que había caminado más de diez horas. Hasta que llegue a mi destino, la luz tenia se había convertido en un umbral que lastimaba los ojos.
Entre cerré mis ojos y seguí caminando. Encontré una puerta negra, que decía “Acceso 1” Halé de la manija que tenia la puerta justamente al centro.
De esa puerta emano niebla y mucho aire, camine un poco más y caí al suelo, cuando me levante estaba en el mismísimo concierto de Tokio Hotel, eran ellos, Tom, Gustav, Georg y Bill.
No había ninguna duda eran ellos, no podía equivocarme podía reconocerlos a kilómetros, tenia bien estudiada la estructura de su cuerpo de cada uno, así que si no había ningún error estaba en el concierto de Tokio Hotel.
Camine hasta situarme en el frente en primera fila, para poder estar más cerca de mi banda favorita. Allí estaba yo parada enfrente de Bill Kaulitz, mientras el cantaba “Monsoon”, podía sentir que mi corazón iba al ritmo de la canción y que flotaba de tan solo ver la energía que Bill le ponía a cada canción cada vez que cantaba.
Voltee la cabeza un momento me había parecido escuchar algo raro, cuando enfoque la vista en un punto equis , estaba él mi ex novio besándose con esa tipa que se decía mi mejor amiga, no pude evitar sentir una oleada de dolor, caí al piso; mis rodillas se golpearon contra el mismo, los ojos se me llenaron de lagrimas.
Al fondo se escuchaba “Love is dead” Bill cantaba con tanto sentimiento esa canción que el alma se me desgarraba, sentía que el aire me faltaba, no podía soportar más presión, la herida que había en mi corazón estaba más abierta que nada, me puse de pie y al momento que mire a los ojos a Bill Kaulitz el termino la canción con “Its Over Now” y me desmayé.
Abrí los ojos, evidentemente era un sueño haber estado en ese concierto, pero hasta en mis sueños ese tipo me hacia sufrir, mis ojos estaban llenos de lagrimas, y a mi dolor le llegaba más peso. Ya que en mi ipod aun sonaba mi lista de reproducción de Tokio Hotel y en ese preciso momento estaba “Dont Jump” , Bill sabia como ponerle su sello personal a las canciones y transmitirles sentimientos, esta canción en especial tenía una armonía bastante triste y deprimente que a mi corazón no le hacía nada bien.
Debajo de mi cama, pude notar que había una camisa de mi amiga Jeanette, al parecer era de Tokio Hotel, quizás la había olvidado el viernes pasado que se quedo a dormir en mi casa, esa misma noche fue la peor de mi vida, intente cortarme las venas, gracias a dios Jeanette estaba conmigo de no haber sido así no se que hubiese pasado conmigo.
Me levante como pude, aun seguía llorando inconscientemente. Limpie mis lagrimas, me metí al baño para darme una ducha, solo así podía llorar sin que nadie o yo misma me diera cuenta y pena.
Puse mi ipod en la base de mi grabadora en el baño y puse “Sacred” esa canción me hacia sacar lo que traía adentro, TODO lo que traía dentro de mí, salía de mi sistema con esa canción, era maravillosa la forma en que Bill te hacía sentir diferentes cosas con solo cantar.
Me relajaba tanto la voz de Bill, que se me había olvidado el tremendo golpe que me había dado, cuando me caí de la cama, con esa terrible pesadilla. Pero ¿Para qué me engañaba a mí misma?, no era una pesadilla era mi subconsciente que quería que me diera cuenta que, tenía que dejar el pasado atrás y vivir el presente, que no tenía que depender siempre de ese… Mal Novio, que tenía que seguir con mi vida. ¿Pero cómo seguir con mi vida si él se encargo de matarme en vida?
Lo sé, losé era más que obvio que me negaba a dejar ir a Javier, pero es que yo si me entregue al máximo a ese noviazgo, le di mi tiempo, mi amor, mi todo y eso a él no le importo en lo más mínimo. Solo se fue con otra, sin pensar en las consecuencias de sus actos, y es que es tan difícil asimilar que el amor que él juraba tenerme murió de un día para otro.
De pura rabia en la ducha, golpee la pared y rompí un azulejo, el cual corto mis puño y por lógica sangro mi mano bastante. Como pude termine de ducharme sin ensuciarme de sangre.
La hazaña fue difícil pero logre hacerla, ahora el objetivo era detener la hemorragia que había en mi mano, antes de comenzar a vestirme y no llegar tarde a la escuela.
Comencé por echarle alcohol a la herida para que cauterizara. Tome la botella, le quite la tapa y dejé caer el alcohol en la herida, esa no fue mi mejor idea porque me hizo gritar más que si tuviera siete brazas al rojo vivo en mi lengua. Una traducción al castellano de lo que antes dije seria que me ardió bastante, lloré de dolor y se me salieron unas cuantas maldiciones. Después de mi acto casi suicida tome una gasa la coloque en la punzante laceración y la vende.
Me vestí lo más rápido que pude, puse algo de maquillaje en mis ojos y omití peinarme solo me puse un gorro encima de la cabeza y me salí de mi casa corriendo para alcanzar el transporte escolar.
Llegué a la esquina de la calle a tomar el autobús, pero mi estancia al subir en este no fue placentera como siempre, desde que la gente se entero que fui ruinmente engañada por mi novio con mi mejor amiga, era el centro de burlas de toda la preparatoria.
Y para mi desgracia Jeanette no estaba conmigo, ella me defendía era la única que sabía que esa infidelidad del que yo pensaba era el amor de mi vida me había dejado muy vulnerable, y era objetivo fácil, para burlas, bromas, humor negro y demás.
Tenía que soportar sola ese viaje de 100 kilómetros a la escuela, tenía que aprender a vivir por unas horas sin que Jeanette me rescatara, Lo sabía era imposible pero tenía que intentarlo. Algún día ella terminaría por hartarse de estarme cuidando las espaldas, y yo terminaría por morir porque si no era ella la que me rescataba, me dejaría morir. Esta depresión estaba acabando con mi vida, el dolor era más grande que nada. Mi vida se había resumido a llorar todo el día, no comer nada a menos que Jeanette me rogara para que comiera y eso le tomaba horas, después en mi cama lloraba por otras horas más hasta que el sueño me vencía. Todo, absolutamente todo se había vuelto un vórtice de dolor para mí.
Y no había, ni existía poder humano o sobrehumano que lograra que yo saliera delante de esta maldita, maldita depresión. Me estaba consumiendo.
Por la ventana miraba a la gente pasar, las hojas de los arboles caer y a los pájaros acurrucarse en sus nidos porque tenían frio. Ver las hojas cayendo de los arboles por el viento me recordó aquellos momentos bellos que había vivido alado de Javier, esas tardes sentados en nuestra banca preferida del parque esperando a que se metiera el sol, abrazados.
La nostalgia me invadía, mis ojos una vez más se llenaban de lágrimas de dolor, lagrimas que venían del corazón. Una vez más mi corazón y mis heridas actuaban por mí; así que de mi mochila saqué mis lentes, y me los puse. No me era de mucho agrado que la gente me viera llorar, si ya así se burlaban de mí ahora si me vieran llorando seria blanco fácil de más habladurías y sin la protección de la que ya no era mi mejor amiga, ahora era mi hermana. Jeanette se encargaba de protegerme, agradecía a dios y al cielo que me hayan mandado a una amiga de tan buen corazón que realmente me quiera y me apoye en las buenas y las malas.
Recargue mi cabeza en la ventana, saque mi ipod y escuche de nuevo desde el principio todos los discos de Tokio Hotel, las primeras canciones se pasaron como si hubiesen sido segundos hasta que de nuevo sonó en mi cabeza “Ready Set Go”, me estaba refugiando en la música, una vez más pero no era cualquier música era “Mi Música” lo que a mí me hacía sentir bien, bueno al menos antes de que me convirtiera en un bulto gris sin vida y sin sentimientos. En esos dulces ayeres cuando yo era una persona que emanaba energía, buena vibra y estaba feliz siempre. Escuchar esa música me hacía sentir mejor que nunca. Ahora solo lloraba más que antes, estaba segura de que si no me mataba de hambre; moriría de deshidratación por tanto llorar. Cualquiera de las dos era lo bastante patética para que llegara mi fin.
Mire hacia la nada por la ventana. Me pareció que las cosas no podían empeorar más, pero dentro de mi había un presentimiento que no me dejaba en paz, bajo esa cascara que parecía que era yo, quizás aun había una mujer pensante y que sentía que algo iba a pasar. No estaba del todo segura, pero qué más daba mi vida ya era un asco, una cosa más que se agregara o que se fuera de ella no sería de gran importancia.
Me enfoqué en escuchar a Tokio Hotel, y logré captar que la voz de Bill era tan dulce, ruda y seductora a la vez que las canciones eran perfectas.
Escuché un poco más y realmente Tom era un genio con la guitarra, porque se escuchaba tan bien, cuando hacia solos, claro seguramente él tenía que ser muy exigente en la guitarra que usara, porque no solo se necesita el talento de Tom si no también una buena guitarra que lo haga expresarse con las cuerdas como todo un genio de la música.
También note que Georg realmente le imprimía energía a las canciones cuando tocaba el bajo, había veces que las canciones eran tan nostálgicas que el bajo era lo que más importaba, aparte de que se complementa con la guitarra de Tom.
Y como olvidar la batería, Gustav sabia como golpear esos tambores, tan bien que con que tan solo él marcara el tempo con la Batería te hacía sentir ganas de bailar. Lógicamente si lo complementas con la maravillosa voz de Bill, la guitarra de Tom y el Bajo de Georg haces un Boom de pura música de calidad.
Estaba tan metida en mi mundo de Tokio Hotel, que no me había percatado que habíamos llegado a la escuela, hasta que el autobús se paro y casi golpeo mi cara contra el manubrio del asiento.
Alcancé a oír risillas al fondo, por mi incidente. Me pare lo más rápido que pude, evitando caerme en el pasillo del camión, llegue sana y salva a la puerta hasta que sentí unas manos en mi espalda.
Segundos después estaba volando por los aires, hasta que mi cara se impacto con un inmenso charco de lodo que había en el pasto.
Mi caída hizo tremendo ruido que varios estudiantes voltearon a ver qué pasaba, y allí estaba yo. En el charco de lodo, con toda la cara embarrada de este y llorando, aunque no se notara porque traía puestos los lentes ahora también manchados de lodo.
Entre la multitud y las burlas alcancé a oír una voz, que maldecía a todo mundo.
--¿¡Mierda, que pasó aquí!?
--Nada, solo que tu estúpida amiga, es tan patética que se cae sola- se reían de mí a carcajadas- ¡Por lo que más quieras llévatela de aquí da mala imagen a la escuela!-- sin piedad se regodeaban de ver mi desgracia
Agudicé un poco más mi oído, que estaba también lleno de lodo y me percaté que era Jeanette la que me defendía. Ella era mi ángel de la guardia.
--¿¡Estúpida!? , mira en primera la única estúpida que conozco eres tú y si no quieres salir con un ojo morado o sin dientes es mejor que te largues de una vez de aquí. Porque no respondo.
--¡Uy que miedo! , ya vámonos porque entre esta loca agresiva y la emo que se cae sola, van a darnos mala reputación.
El grupito que era comandado por esa mal amiga, Angelique que como antes ya había mencionado me había quitado el amor de Javier, justificándose que él le había pedido ayuda para regalarme algo que valiera la pena en nuestro aniversario de 11 meses de noviazgo, y a la semana de que empezaron a hablarse y a entenderse, Javier termino conmigo “Porque ya no era lo mismo”, el típico pretexto machista cuando tienen a otra, y el complemento de esa frase es “Necesito tiempo para pensar en mi” con eso lo dicen todo.
Jeanette, se acercó a mí, me tomó por el brazo y me levanto.
--¡Ey Levantate Hunny!, no te quedes allí—me explico condescendiente, levantándome poco a poco—mira que tu eres mejor que esa bola de…
-- No lo soy Jeanette, no lo soy—admití entre lágrimas—si lo fuera, ¿Porqué Javier me dejo?
--¡Ya basta de solo hablar de Javier!, No dependes de él, tienes vida propia y que hayas estado con ese patán fue el más grande error que pudiste haber cometido, deja el pasado atrás y vive el ahora—Me grito bastante molesta—por favor, reacciona hay gente que te quiere y debes de seguir por nosotros, no truncarte en una mala vivencia y tratar de encontrar él porque de su fracaso, deja de lastimarte a ti misma.
--Es que tú no entiendes…
No me dejo siquiera seguir, me dio una bofetada tan fuerte que los lentes salieron volando, y la mejilla me dolió tanto como si una mula me hubiese dado una patada en la cara.
--¡Ya basta deja de decir estupideces!
Jeanette me haló del brazo y me llevo a rastras al baño
--Oye amore, tienes la manita pesada eh—Declaré sobándome mi mejilla, me dolía mucho—Si te metes de Boxeadora me cae que el Canelo Álvarez sale huyendo de ti
--Hahahahaha, eres una tonta—Rio jubilosa—Estas regresando poco a poco, ya empiezas a decir tus estupideces graciosas
--Lo bueno es que me quieres, se nota que aprecias mi compañía—Dije con un tono bastante nutrido de sarcasmo—A eso se le llama ayudar al autoestima de una amiga.
--¡Ya sabes, cuando quieras!
Me sentía bastante triste las cosas en mi vida no iban del todo bien.
Lo único que me consolaba era hablar con mi amiga Jeanette del próximo concierto de Tokio Hotel. A decir verdad era una banda muy buena, pero... creo que yo no tenía la fuerza emocional para ir a ese concierto con Jeanette, aunque muriera de ganas por hacerlo.
Había terminado recientemente una relación de mucho tiempo, y yo aun seguía herida prácticamente en estado de "Muerto Vivo", mi amiga Jeanette no se cansaba de repetirme una y otra vez que tenía que ir al concierto de Tokio Hotel para sentirme mejor, que tenía que sentir la fuerza de la música y la presencia de los chicos de TH eso me haría sentir viva y así lo olvidaría todo. Aparte de que ella Muere por Tom Kaulitz, y deseaba verlo en ese concierto, ella se preocupaba mucho por mí.
Paso una semana sin cambio alguno siempre era la misma rutina yo lloraba en mi habitación, veía las fotos que me saque con ese mal novio, comía helado, chocolates y a eso se le llamaba tener sentimientos encontrados en medio de una depresión.
Quizás la gente se preguntaba, porqué tenía esa depresión, la respuesta era sencilla, aunque también era necesario hacer de nuevo una pregunta bastante estúpida a decir verdad, pero tenía que preguntarme eso una y otra vez ¿Cómo fui tan estúpida para no darme cuenta que la que se decía mi mejor amiga era la amante de mi novio?, pues si la respuesta es más sencilla que nada. Y era la causante de esta depresión. Fui una total estúpida en creerle a ese tipejo que me amaba y a esa arrastrada que era mi amiga.
Aun maldigo el día en que los conocí a ambos. Sabía que la vida es cruel, pero eh llegado a la conclusión que la vida se ensaña conmigo, no solo es cruel "Me Odia", soy un imán para las desgracias.
Un millón de pensamientos malos se arremolinaban en mi cabeza, tenía que alejarlos de ella lo más pronto posible o terminaría reventando de gorda. Tanto helado me haría subir toneladas de peso.
Decidí escuchar música. Tome mi ipod del buró y busque mi lista de reproducción de Tokio Hotel. Allí estaba esa lista que me sacaba de está mundo y me transportaba a otro con solo oír su música. Amaba la música de Tokio Hotel era mi grupo favorito por mucho, podría mencionar algunas cosas, su música, el sonido, sus influencias, los integrantes, en resumen Tokio Hotel me encantaba
Deje que la música me relajara, que me transportara a otro mundo.
Desperté en algún lugar, no sé en cual no parecía conocido para mi, y no podía dejar por un lado que estaba obscuro, como boca de lobo, por muy rustico que esto se escuche, eso parecía “Boca de Lobo”, seguí caminando sin rumbo alguno.
A lo lejos pude distinguir una luz, no muy fuerte era muy tenue pero era luz, caminé en su dirección, a mi juicio parecía que había caminado más de diez horas. Hasta que llegue a mi destino, la luz tenia se había convertido en un umbral que lastimaba los ojos.
Entre cerré mis ojos y seguí caminando. Encontré una puerta negra, que decía “Acceso 1” Halé de la manija que tenia la puerta justamente al centro.
De esa puerta emano niebla y mucho aire, camine un poco más y caí al suelo, cuando me levante estaba en el mismísimo concierto de Tokio Hotel, eran ellos, Tom, Gustav, Georg y Bill.
No había ninguna duda eran ellos, no podía equivocarme podía reconocerlos a kilómetros, tenia bien estudiada la estructura de su cuerpo de cada uno, así que si no había ningún error estaba en el concierto de Tokio Hotel.
Camine hasta situarme en el frente en primera fila, para poder estar más cerca de mi banda favorita. Allí estaba yo parada enfrente de Bill Kaulitz, mientras el cantaba “Monsoon”, podía sentir que mi corazón iba al ritmo de la canción y que flotaba de tan solo ver la energía que Bill le ponía a cada canción cada vez que cantaba.
Voltee la cabeza un momento me había parecido escuchar algo raro, cuando enfoque la vista en un punto equis , estaba él mi ex novio besándose con esa tipa que se decía mi mejor amiga, no pude evitar sentir una oleada de dolor, caí al piso; mis rodillas se golpearon contra el mismo, los ojos se me llenaron de lagrimas.
Al fondo se escuchaba “Love is dead” Bill cantaba con tanto sentimiento esa canción que el alma se me desgarraba, sentía que el aire me faltaba, no podía soportar más presión, la herida que había en mi corazón estaba más abierta que nada, me puse de pie y al momento que mire a los ojos a Bill Kaulitz el termino la canción con “Its Over Now” y me desmayé.
Abrí los ojos, evidentemente era un sueño haber estado en ese concierto, pero hasta en mis sueños ese tipo me hacia sufrir, mis ojos estaban llenos de lagrimas, y a mi dolor le llegaba más peso. Ya que en mi ipod aun sonaba mi lista de reproducción de Tokio Hotel y en ese preciso momento estaba “Dont Jump” , Bill sabia como ponerle su sello personal a las canciones y transmitirles sentimientos, esta canción en especial tenía una armonía bastante triste y deprimente que a mi corazón no le hacía nada bien.
Debajo de mi cama, pude notar que había una camisa de mi amiga Jeanette, al parecer era de Tokio Hotel, quizás la había olvidado el viernes pasado que se quedo a dormir en mi casa, esa misma noche fue la peor de mi vida, intente cortarme las venas, gracias a dios Jeanette estaba conmigo de no haber sido así no se que hubiese pasado conmigo.
Me levante como pude, aun seguía llorando inconscientemente. Limpie mis lagrimas, me metí al baño para darme una ducha, solo así podía llorar sin que nadie o yo misma me diera cuenta y pena.
Puse mi ipod en la base de mi grabadora en el baño y puse “Sacred” esa canción me hacia sacar lo que traía adentro, TODO lo que traía dentro de mí, salía de mi sistema con esa canción, era maravillosa la forma en que Bill te hacía sentir diferentes cosas con solo cantar.
Me relajaba tanto la voz de Bill, que se me había olvidado el tremendo golpe que me había dado, cuando me caí de la cama, con esa terrible pesadilla. Pero ¿Para qué me engañaba a mí misma?, no era una pesadilla era mi subconsciente que quería que me diera cuenta que, tenía que dejar el pasado atrás y vivir el presente, que no tenía que depender siempre de ese… Mal Novio, que tenía que seguir con mi vida. ¿Pero cómo seguir con mi vida si él se encargo de matarme en vida?
Lo sé, losé era más que obvio que me negaba a dejar ir a Javier, pero es que yo si me entregue al máximo a ese noviazgo, le di mi tiempo, mi amor, mi todo y eso a él no le importo en lo más mínimo. Solo se fue con otra, sin pensar en las consecuencias de sus actos, y es que es tan difícil asimilar que el amor que él juraba tenerme murió de un día para otro.
De pura rabia en la ducha, golpee la pared y rompí un azulejo, el cual corto mis puño y por lógica sangro mi mano bastante. Como pude termine de ducharme sin ensuciarme de sangre.
La hazaña fue difícil pero logre hacerla, ahora el objetivo era detener la hemorragia que había en mi mano, antes de comenzar a vestirme y no llegar tarde a la escuela.
Comencé por echarle alcohol a la herida para que cauterizara. Tome la botella, le quite la tapa y dejé caer el alcohol en la herida, esa no fue mi mejor idea porque me hizo gritar más que si tuviera siete brazas al rojo vivo en mi lengua. Una traducción al castellano de lo que antes dije seria que me ardió bastante, lloré de dolor y se me salieron unas cuantas maldiciones. Después de mi acto casi suicida tome una gasa la coloque en la punzante laceración y la vende.
Me vestí lo más rápido que pude, puse algo de maquillaje en mis ojos y omití peinarme solo me puse un gorro encima de la cabeza y me salí de mi casa corriendo para alcanzar el transporte escolar.
Llegué a la esquina de la calle a tomar el autobús, pero mi estancia al subir en este no fue placentera como siempre, desde que la gente se entero que fui ruinmente engañada por mi novio con mi mejor amiga, era el centro de burlas de toda la preparatoria.
Y para mi desgracia Jeanette no estaba conmigo, ella me defendía era la única que sabía que esa infidelidad del que yo pensaba era el amor de mi vida me había dejado muy vulnerable, y era objetivo fácil, para burlas, bromas, humor negro y demás.
Tenía que soportar sola ese viaje de 100 kilómetros a la escuela, tenía que aprender a vivir por unas horas sin que Jeanette me rescatara, Lo sabía era imposible pero tenía que intentarlo. Algún día ella terminaría por hartarse de estarme cuidando las espaldas, y yo terminaría por morir porque si no era ella la que me rescataba, me dejaría morir. Esta depresión estaba acabando con mi vida, el dolor era más grande que nada. Mi vida se había resumido a llorar todo el día, no comer nada a menos que Jeanette me rogara para que comiera y eso le tomaba horas, después en mi cama lloraba por otras horas más hasta que el sueño me vencía. Todo, absolutamente todo se había vuelto un vórtice de dolor para mí.
Y no había, ni existía poder humano o sobrehumano que lograra que yo saliera delante de esta maldita, maldita depresión. Me estaba consumiendo.
Por la ventana miraba a la gente pasar, las hojas de los arboles caer y a los pájaros acurrucarse en sus nidos porque tenían frio. Ver las hojas cayendo de los arboles por el viento me recordó aquellos momentos bellos que había vivido alado de Javier, esas tardes sentados en nuestra banca preferida del parque esperando a que se metiera el sol, abrazados.
La nostalgia me invadía, mis ojos una vez más se llenaban de lágrimas de dolor, lagrimas que venían del corazón. Una vez más mi corazón y mis heridas actuaban por mí; así que de mi mochila saqué mis lentes, y me los puse. No me era de mucho agrado que la gente me viera llorar, si ya así se burlaban de mí ahora si me vieran llorando seria blanco fácil de más habladurías y sin la protección de la que ya no era mi mejor amiga, ahora era mi hermana. Jeanette se encargaba de protegerme, agradecía a dios y al cielo que me hayan mandado a una amiga de tan buen corazón que realmente me quiera y me apoye en las buenas y las malas.
Recargue mi cabeza en la ventana, saque mi ipod y escuche de nuevo desde el principio todos los discos de Tokio Hotel, las primeras canciones se pasaron como si hubiesen sido segundos hasta que de nuevo sonó en mi cabeza “Ready Set Go”, me estaba refugiando en la música, una vez más pero no era cualquier música era “Mi Música” lo que a mí me hacía sentir bien, bueno al menos antes de que me convirtiera en un bulto gris sin vida y sin sentimientos. En esos dulces ayeres cuando yo era una persona que emanaba energía, buena vibra y estaba feliz siempre. Escuchar esa música me hacía sentir mejor que nunca. Ahora solo lloraba más que antes, estaba segura de que si no me mataba de hambre; moriría de deshidratación por tanto llorar. Cualquiera de las dos era lo bastante patética para que llegara mi fin.
Mire hacia la nada por la ventana. Me pareció que las cosas no podían empeorar más, pero dentro de mi había un presentimiento que no me dejaba en paz, bajo esa cascara que parecía que era yo, quizás aun había una mujer pensante y que sentía que algo iba a pasar. No estaba del todo segura, pero qué más daba mi vida ya era un asco, una cosa más que se agregara o que se fuera de ella no sería de gran importancia.
Me enfoqué en escuchar a Tokio Hotel, y logré captar que la voz de Bill era tan dulce, ruda y seductora a la vez que las canciones eran perfectas.
Escuché un poco más y realmente Tom era un genio con la guitarra, porque se escuchaba tan bien, cuando hacia solos, claro seguramente él tenía que ser muy exigente en la guitarra que usara, porque no solo se necesita el talento de Tom si no también una buena guitarra que lo haga expresarse con las cuerdas como todo un genio de la música.
También note que Georg realmente le imprimía energía a las canciones cuando tocaba el bajo, había veces que las canciones eran tan nostálgicas que el bajo era lo que más importaba, aparte de que se complementa con la guitarra de Tom.
Y como olvidar la batería, Gustav sabia como golpear esos tambores, tan bien que con que tan solo él marcara el tempo con la Batería te hacía sentir ganas de bailar. Lógicamente si lo complementas con la maravillosa voz de Bill, la guitarra de Tom y el Bajo de Georg haces un Boom de pura música de calidad.
Estaba tan metida en mi mundo de Tokio Hotel, que no me había percatado que habíamos llegado a la escuela, hasta que el autobús se paro y casi golpeo mi cara contra el manubrio del asiento.
Alcancé a oír risillas al fondo, por mi incidente. Me pare lo más rápido que pude, evitando caerme en el pasillo del camión, llegue sana y salva a la puerta hasta que sentí unas manos en mi espalda.
Segundos después estaba volando por los aires, hasta que mi cara se impacto con un inmenso charco de lodo que había en el pasto.
Mi caída hizo tremendo ruido que varios estudiantes voltearon a ver qué pasaba, y allí estaba yo. En el charco de lodo, con toda la cara embarrada de este y llorando, aunque no se notara porque traía puestos los lentes ahora también manchados de lodo.
Entre la multitud y las burlas alcancé a oír una voz, que maldecía a todo mundo.
--¿¡Mierda, que pasó aquí!?
--Nada, solo que tu estúpida amiga, es tan patética que se cae sola- se reían de mí a carcajadas- ¡Por lo que más quieras llévatela de aquí da mala imagen a la escuela!-- sin piedad se regodeaban de ver mi desgracia
Agudicé un poco más mi oído, que estaba también lleno de lodo y me percaté que era Jeanette la que me defendía. Ella era mi ángel de la guardia.
--¿¡Estúpida!? , mira en primera la única estúpida que conozco eres tú y si no quieres salir con un ojo morado o sin dientes es mejor que te largues de una vez de aquí. Porque no respondo.
--¡Uy que miedo! , ya vámonos porque entre esta loca agresiva y la emo que se cae sola, van a darnos mala reputación.
El grupito que era comandado por esa mal amiga, Angelique que como antes ya había mencionado me había quitado el amor de Javier, justificándose que él le había pedido ayuda para regalarme algo que valiera la pena en nuestro aniversario de 11 meses de noviazgo, y a la semana de que empezaron a hablarse y a entenderse, Javier termino conmigo “Porque ya no era lo mismo”, el típico pretexto machista cuando tienen a otra, y el complemento de esa frase es “Necesito tiempo para pensar en mi” con eso lo dicen todo.
Jeanette, se acercó a mí, me tomó por el brazo y me levanto.
--¡Ey Levantate Hunny!, no te quedes allí—me explico condescendiente, levantándome poco a poco—mira que tu eres mejor que esa bola de…
-- No lo soy Jeanette, no lo soy—admití entre lágrimas—si lo fuera, ¿Porqué Javier me dejo?
--¡Ya basta de solo hablar de Javier!, No dependes de él, tienes vida propia y que hayas estado con ese patán fue el más grande error que pudiste haber cometido, deja el pasado atrás y vive el ahora—Me grito bastante molesta—por favor, reacciona hay gente que te quiere y debes de seguir por nosotros, no truncarte en una mala vivencia y tratar de encontrar él porque de su fracaso, deja de lastimarte a ti misma.
--Es que tú no entiendes…
No me dejo siquiera seguir, me dio una bofetada tan fuerte que los lentes salieron volando, y la mejilla me dolió tanto como si una mula me hubiese dado una patada en la cara.
--¡Ya basta deja de decir estupideces!
Jeanette me haló del brazo y me llevo a rastras al baño
--Oye amore, tienes la manita pesada eh—Declaré sobándome mi mejilla, me dolía mucho—Si te metes de Boxeadora me cae que el Canelo Álvarez sale huyendo de ti
--Hahahahaha, eres una tonta—Rio jubilosa—Estas regresando poco a poco, ya empiezas a decir tus estupideces graciosas
--Lo bueno es que me quieres, se nota que aprecias mi compañía—Dije con un tono bastante nutrido de sarcasmo—A eso se le llama ayudar al autoestima de una amiga.
--¡Ya sabes, cuando quieras!
viernes, 5 de noviembre de 2010
Mehr Als Brüder Mehr Als Liebe
PREFACIO:
Uno pensaría que, los sueños solo son eso “Sueños” y que no se pueden cumplir por mucho que uno lo desee.
Eso pensaba yo, inmensa en un gran abismo negro que estuvo a punto de consumirme por completo, dejándome sin alma, sin esencia. Atrapándome en las tinieblas del dolor.
Las cosas no son siempre como uno piensa, la fuerza de la mente y la perseverancia del bienestar de uno mismo, logran cosas inimaginables, varia gente podría decir que mis palabras son una locura, pero cuando la vida te pone en tu camino algo que supera tus expectativas es necesario que le des crédito al destino y no quejarte de lo tienes solo disfrutarlo.
Parecía que después de tanta tormenta en mi vida, no llegaría el sol a iluminar mí camino, pero si llegó y era él. Un ángel caído del mismísimo cielo, con otro idéntico ángel a su lado, para proteger a la que hasta ahora se había dado a la tarea de mantenerme a flote en este mar de tristezas. Como dos luceros llegaron a salvarnos de la miseria a darnos una razón para seguir adelante.
No siempre es fácil obtener lo que uno quiere ó desea simplemente hay que luchar por ello, contra y a costa de lo que sea, siempre y cuando no se afecte a nadie más.
Amor… ¿Qué es amor?, esa frase que nos gusta tanto decirla, pero casi nadie sabe el significado, cuatro letras, varias interpretaciones, fácil de decir, fácil de pensar, pero tan difícil de entender y de sentir. Quizás nadie logre entenderlo, ni logre entender el significado a través de los años, pero el amor nace, se vive, se da y es algo que no se puede inhibir, amor entre hermanos, amor de pareja, amor maternal…
Solo se debe encontrar nuestra forma de amar, y a quien amar…
Uno pensaría que, los sueños solo son eso “Sueños” y que no se pueden cumplir por mucho que uno lo desee.
Eso pensaba yo, inmensa en un gran abismo negro que estuvo a punto de consumirme por completo, dejándome sin alma, sin esencia. Atrapándome en las tinieblas del dolor.
Las cosas no son siempre como uno piensa, la fuerza de la mente y la perseverancia del bienestar de uno mismo, logran cosas inimaginables, varia gente podría decir que mis palabras son una locura, pero cuando la vida te pone en tu camino algo que supera tus expectativas es necesario que le des crédito al destino y no quejarte de lo tienes solo disfrutarlo.
Parecía que después de tanta tormenta en mi vida, no llegaría el sol a iluminar mí camino, pero si llegó y era él. Un ángel caído del mismísimo cielo, con otro idéntico ángel a su lado, para proteger a la que hasta ahora se había dado a la tarea de mantenerme a flote en este mar de tristezas. Como dos luceros llegaron a salvarnos de la miseria a darnos una razón para seguir adelante.
No siempre es fácil obtener lo que uno quiere ó desea simplemente hay que luchar por ello, contra y a costa de lo que sea, siempre y cuando no se afecte a nadie más.
Amor… ¿Qué es amor?, esa frase que nos gusta tanto decirla, pero casi nadie sabe el significado, cuatro letras, varias interpretaciones, fácil de decir, fácil de pensar, pero tan difícil de entender y de sentir. Quizás nadie logre entenderlo, ni logre entender el significado a través de los años, pero el amor nace, se vive, se da y es algo que no se puede inhibir, amor entre hermanos, amor de pareja, amor maternal…
Solo se debe encontrar nuestra forma de amar, y a quien amar…
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